Siguiendo con la serie de notas sobre los sitios Ramsar argentinos, hoy hacemos entrega de la 12va. reseña dedicada al sitio Ramsar:
"LAGUNAS Y ESTEROS DEL IBERÁ"
Descripción general del sitio:
El Macrosistema Iberá constituye una compleja asociación de ambientes leníticos y lóticos desdibujados en extensas superficies de interfaces. Los humedales más destacables corresponden a lagunas de diversa superficie dispuestas a lo largo del eje mayor de la cuenca. Las lagunas se articulan entre sí y con los esteros a través de canales de variado desarrollo, para finalmente resolverse en un difuso sistema de avenamiento en las nacientes del río Corriente.
El Macrosistema Iberá constituye una compleja asociación de ambientes leníticos y lóticos desdibujados en extensas superficies de interfaces. Los humedales más destacables corresponden a lagunas de diversa superficie dispuestas a lo largo del eje mayor de la cuenca. Las lagunas se articulan entre sí y con los esteros a través de canales de variado desarrollo, para finalmente resolverse en un difuso sistema de avenamiento en las nacientes del río Corriente.
La Laguna del Iberá, donde se ubica el Sitio, tiene una superficie de 5.500 ha y es una de las más grandes y características del sistema en general. Con una profundidad promedio uniforme de alrededor de 3 metros, la transparencia es casi siempre alta con variaciones provocadas por la actividad eólica y el desarrollo estacional del plancton.
Sustenta un ensamble de especies de fauna vulnerables y amenazadas. Varias de las especies que pueblan el sitio propuesto se encuentran a nivel Nacional o a nivel Internacional (UICN) en diferentes categorías de amenaza, mientras que en ciertos casos se hallan protegidas por tratados internacionales. Especies raras, vulnerables, amenazadas o protegidas por tratados como la CITES, con poblaciones importantes en el sitio son: yacaré overo (Caiman latirostris), yacaré negro (C. yacare), anaconda amarilla o curiyú (Eunectesnotaeus), pato crestudo (Sarkidiornis melanotos), lobito de río (Lontra longicaudis) y ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomus), entre otras.
Se encuentra en el área una proporción significativa de las subespecies, especies o familias de peces autóctonos; entre las especies más significativas está el dorado, Salminus maxillosus.
La palabra Iberá está formada por dos vocablos de la lengua guaraní: ¨Î¨, agua, que antepuesto a ¨berá¨, brillante, en su traducción al castellano expresa al sitio como ¨el agua que resplandece o brilla¨, nombre que supuestamente le dieron sus originales pobladores guaraníes al observar el brillo chispeante de su superficie.
Esta peculiaridad es visible en sus espejos de agua durante la aurora o el anocher, cuando la quietud propia de un sistema cerrado, sin corrientes fluviales, se quiebra con la brisa producida por el cambio de temperatura entre la superficie terrestre circundante y el agua de los esteros o lagunas, provocando un movimiento superficial que refleja con efectos muy particulares la luz solar crepuscular.
Existe sin embargo cierta objeción sobre este origen de la denominación, porque entre los pobladores perdura aún la creencia de que el nombre se debe a la heroica princesa Iberá, la hija del cacique guaraní que se sumergió en los esteros para proteger la dignidad de su cultura 1.
En realidad este nombre ha ido evolucionando con el devenir del tiempo, ya que existen registros que identifican originalmente al sitio como Esteros de Cará Cará, debido a que en este lugar vivían los aborígenes emigrados de la Misión de Santa Ana por crímenes cometidos, se los conocía por “Caracará”, nombre dado también a un ave de rapiña carroñera: el “carancho” (Figueredo, 1929)
Los esteros del Iberá son uno de los humedales mas ricos en diversidad biologica de nuestro planeta.
El primer Centro de Interpretación se encuentra al borde de la Laguna Iberá, a pasos de la Colonia Carlos Pellegrini. Ahí vas a encontrar la casa del Guardafaunas, baqueanos de la zona (antiguos mariscadores) que con una experiencia única, se incorporaron como custodios de la reserva, asesoran a los visitantes y por sobre todo, evitan la depredación. También hay Salones de Exposición y Proyección, en los que se cuenta con material de interpretación gráfica, como paneles fotográficos, maquetas y otros elementos que informan sobre la geografía, clima, flora y fauna, etc. Alrededor de la construcción, hay senderos de interpretación, abiertos a través de los montes naturales que permiten observar interesantes especies de flora y fauna.
Aproximadamente entre el 20 y el 30% de su superficie son lagunas bien delimitadas; estos espejos de agua son más de 60 y alcanzan una profundidad de entre 2 y 3 metros y las costas en su mayoría están constituidas por embalsados. Las lagunas más importantes son: Luna, Iberá, Fernández, Trim, Disparo, Medina y Galarza. Los embalsados tienen origen en los camalotes, sobre cuyo entretejido vegetal se deposita tierra aportada por el viento y arrastrada en suspensión por el agua formando así una primera capa que posibilita el arraigo y crecimiento de distintas especies de planta, incluso árboles. Constituyen por lo tanto verdaderas “costas flotantes”, sus desprendimientos dan lugar a islas flotantes cuyos movimientos son dirigidos por el viento y las corrientes. Como decíamos, en los sectores más firmes pueden incluso sostener vegetación arbórea (laurel, ceibo, curupí) aunque las asociaciones de pajas son ampliamente dominantes (totora, pehuajó, espadaña, paja brava y otras). Los esteros son depósitos de agua estancada, con una profundidad que varía entre 1 y 3 metros, cubierto por una cantidad de plantas acuáticas, que surgen muchas veces desde su fondo, con pajonales en los bordes; o bien son formaciones flotantes que ocultan la superficie del agua como los embalsados y los camalotales. Estos últimos se forman en los esteros y en las orillas de ríos y lagunas. Están compuestos por plantas flotantes como el aguapé, irupé, el repollito y la lentejas de agua. Otro de los ambientes geográficos propios de la región lo constituyen los bañados formados por la acumulación temporaria de agua, que cubre la superficie de las zonas más bajas en las épocas de lluvias abundantes. El agua se escurre hacia los arroyos temporarios o es absorbida por el suelo, queda solo en las lagunas permanentes, en los lugares más profundos. Cuando ocupa bajos casi planos que dificultan el drenaje normal dan lugar a la formación de un mal piso conocido localmente como malezal.
Esta peculiaridad es visible en sus espejos de agua durante la aurora o el anocher, cuando la quietud propia de un sistema cerrado, sin corrientes fluviales, se quiebra con la brisa producida por el cambio de temperatura entre la superficie terrestre circundante y el agua de los esteros o lagunas, provocando un movimiento superficial que refleja con efectos muy particulares la luz solar crepuscular.
Existe sin embargo cierta objeción sobre este origen de la denominación, porque entre los pobladores perdura aún la creencia de que el nombre se debe a la heroica princesa Iberá, la hija del cacique guaraní que se sumergió en los esteros para proteger la dignidad de su cultura 1.
En realidad este nombre ha ido evolucionando con el devenir del tiempo, ya que existen registros que identifican originalmente al sitio como Esteros de Cará Cará, debido a que en este lugar vivían los aborígenes emigrados de la Misión de Santa Ana por crímenes cometidos, se los conocía por “Caracará”, nombre dado también a un ave de rapiña carroñera: el “carancho” (Figueredo, 1929)
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El primer Centro de Interpretación se encuentra al borde de la Laguna Iberá, a pasos de la Colonia Carlos Pellegrini. Ahí vas a encontrar la casa del Guardafaunas, baqueanos de la zona (antiguos mariscadores) que con una experiencia única, se incorporaron como custodios de la reserva, asesoran a los visitantes y por sobre todo, evitan la depredación. También hay Salones de Exposición y Proyección, en los que se cuenta con material de interpretación gráfica, como paneles fotográficos, maquetas y otros elementos que informan sobre la geografía, clima, flora y fauna, etc. Alrededor de la construcción, hay senderos de interpretación, abiertos a través de los montes naturales que permiten observar interesantes especies de flora y fauna.
Los esteros y lagunas del Iberá son uno de los ecosistemas mas ricos de todo el país. Con el objetivo de preservarlo, el Gobierno de la Provincia de Corrientes creó el 15 de abril de 1983 la Reserva Natural del Iberá, por ley 3771. Según ella, sus límites son: al norte, la RN 12; al este la divisoria con los afluentes de los ríos Aguapey y Miriñay; al oeste la divisoria con los esteros, arroyos y afluentes del Paraná y principalmente el Batel-Batelito y al sur, la continuación de la divisoria del este, que separa el sistema de los afluentes de la margen derecha del Miriñay y al norte del Pay Ubre, con una superficie aproximada de 13.000 Km2, que significa el 14,6 % del territorio provincial.
El sistema del Iberá está formado por la gran masa de vegetación de los esteros, con gran capacidad de retener agua, y las precipitaciones pluviales, que aportan anualmente entre 1200 y 1500 mm. De esa enorme cantidad de agua recibida, menos de una cuarta parte deriva hacia el río Paraná, a través, del único desague superficial del sistema, el río Corriente. De lo demás se encarga la alfombra vegetal por transpiración metabólica y la evaporación directa, favorecida por la relación entre su gran extensión y escasa profundidad.

Laguna Iberá
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La laguna está rodeada por esteros. Por el Sur estos la separan del río Miriñay (afluente del río Uruguay) y desaguan hacia ella, dada su posición más elevada respecto del divortium-aquarum, determinando que actualmente el sistema no se comunique superficialmente con el río Uruguay. Al Norte se encuentran zonas periódicamente inundadas y "cañadas" que se prolongan a manera de dendritas entre las adyacencias más altas.
El basamento del sistema Iberá está constituido por arenas fluviales cuyo origen se remontaría al Plioceno superior y Pleistoceno inferior.
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Las aguas son muy pobres en contenido de electrolitos, oscilando la conductividad, en su rango más frecuente, entre 15 y 40 S/cm, con variaciones espaciales poco marcadas, lo que denota una relativa "homogeneidad" de los terrenos que bañan, así como la baja salinidad de estos suelos. Las aguas tienen tendencia a la acidez (pH 5.2 a 7.2) en razón de la incidencia del metabolismo de las comunidades, especialmente de la vegetación, que anualmente incorpora importantes cantidades de materia orgánica. Una parte de estos detritos se transforma en compuestos húmicos que le confieren al agua de los lugares densamente vegetados un color castaño característico. Las aguas son transparentes (disco de Secchi aproximadamente el 75% de la profundidad del perfil), menguando los valores hacia el verano, a causa de la mayor remoción del fondo y del incremento del contenido planctónico. En general no se da una estratificación térmica estable, lo que se relaciona con la escasa profundidad y la extensión del espejo, en el que la acción del viento es importante.
Ubicación:

Fecha de designación como sitio Ramsar:
18 de Enero del 2002.
Coordenadas geográficas:
28º 31" S - 57º 09" O
Área: 24.550 ha.


Hay mamíferos, aves, reptiles, batracios, peces y también insectos. El representante por excelencia de la zona es el yacaré, el negro de hocico angosto y el ñato u overo de hocico ancho; aunque también encontramos la boa del agua o curiyú; el lobito de río, el coipo parecido a la nutria; el carpincho, que es el mayor roedor viviente; el ciervo de los pantanos, uno de los ciervos autóctonos más bellos del país, el osito lavador o aguará popé; el lobo de crin o aguará guazú; corzuela roja y parda; monos carayás o aulladores; gato de los pajonales y monteses; zorros grises chicos; zorrinos; además de hurones, comadrejas, liebres, vizcachas; armadillo negro o tatú, peludos, mulitas, cuises, ratones de campo, tucu-tucos y lagarto overo; lagartijas, tortugas, boa de las vizcacheras, ñacaniná, boa constrictora; víboras de coral, cascabel, yarará, etc.
Se pueden observar también centenares de especies de aves, su abundancia y colorido, atraen inmediatamente la atención de quien visita este lugar.
Inmensos cardúmenes de pequeños peces nadan en los cursos de agua, junto a tarariras. anguilas, palometas o pirañas, bogas, sábalos, bagres, dientudos, etc.
Al caer la noche resalta en el ambiente la actividad de los anfibios, entre ellos, los hilidos y el gran sapo buey o cururu y finalmente no podemos dejar de hacer referencia a las multicolores mariposas entre las que se pueden identificar las morpho.
Clima
El clima, de la porción central de Corrientes y área que preponderantemente ocupan los esteros, es templado cálido, con una temperatura media anual de 20º C. Las más copiosas lluvias se registran en otoño y el caluroso verano, correspondiendo la menor precipitación a los meses invernales. Según estimaciones, el aporte pluvial devuelve al sistema una cantidad de líquido equivalente a la que se evapora, cálculo que subraya su decidida influencia climática. La primavera es la época ideal para visitar la región.
FUENTE:SECRETARIA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE DE LA NACION
http://www.ambiente.gov.ar
Contacto:
PROVINCIA DE CORRIENTES
DIRECCION DE PARQUES Y RESERVAS NATURALES
LA RIOJA 454 - CORRIENTES / TE 03783-974234 MAIL: pyrctes@yahoo.com.ar
http://www.esterosdelibera.com/
http://www.ibera.gov.ar/turismo/
http://www.ibera.gov.ar/turismo/
RAMSAR
www.ramsar.org
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